Ahora hasta el chocolate también puede ser "verde". Hecho por maestros chocolateros belgas, entre los de mayor reputación mundial, este tradicional producto se estrena con técnicas de fabricación de eficiencia ecológica, respetuosas con el medio ambiente y el comercio justo.
A unos 80 kilómetros de Bruselas, en la pequeña localidad de Ghislenghien, se encuentra la primera fábrica de chocolate con certificación de producción ecológica de la Unión Europea (EMAS), desde marzo de este año.
Y aunque en algunos de los bombones "verdes" destaca un espectacular sabor a pistacho, con denominación de origen y cultivo orgánico de Sicilia, el color, en este caso identifica más un compromiso con el futuro del planeta.
